¿Aterrizas en una gran ciudad pero sueñas con adentrarte en lugares de España de los que aún no has oído hablar? Todo el país está conectado por una amplia red de ferrocarriles, lo que te va a permitir explorar cómodamente destinos menos concurridos. Vas a poder admirar el encanto de territorios algo desconocidos, pero con una riqueza paisajística y cultural que no imaginas. Como el tren es una de las formas más ecológicas y relajantes de viajar, te proponemos a continuación cinco ideas de microaventuras desde algunas de las urbes más pobladas de España a: Teruel, Cuenca, Monserrat, Orduña y Jaén. ¿Nos acompañas?
De Valencia al mudéjar de Teruel… y vuelta en bici
Los trenes de Media Distancia de la compañía Renfe ofrecen muchas posibilidades para moverse entre ciudades. Un ejemplo es la línea que une Valencia, desde su céntrica estación del Norte, con Teruel en unas dos horas y media. Esta ciudad es el mayor referente del mudéjar, el estilo arquitectónico medieval exclusivamente ibérico, de influencia árabe, que predomina en Aragón y es Patrimonio Mundial por la UNESCO. Además, en esta encantadora ciudad tienes otras visitas imprescindibles como el mausoleo de sus icónicos Amantes de Teruel, el acueducto de los arcos o el paseo del Óvalo, entre otros. Si eres aficionado a la bicicleta, para la vuelta te proponemos un plan que te va a entusiasmar. Puedes viajar con ella en el tren de ida y usarla para regresar a través de Vías Verdes, antiguos recorridos ferroviarios que han sido rehabilitados para peatones y cicloturistas. La vía más larga de España que comunica precisamente Teruel con Sagunto es la de Ojos Negros, 183 kilómetros en dos tramos, el aragonés y el valenciano. Otros 50 kilómetros de tranquilas pistas y carriles bici entre los naranjos de la huerta valenciana te conducirán hasta Valencia capital. Por el camino, tienes atractivas paradas como Jérica, la bella cascada del Salto de la Novia, en Navajas, o Segorbe. El recorrido es de dificultad baja, ya que es todo en descenso, y además lo puedes dividir en cómodas etapas.
De Madrid a Cuenca, Ciudad Patrimonio de la Humanidad
Madrid está conectada por tren con varias ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad, como Toledo, Segovia o la que te proponemos, Cuenca. El tren de alta velocidad (AVE) tarda alrededor de una hora desde la estación Puerta de Atocha-Almudena Grandes. Su casco histórico es mágico, con la Catedral, sus famosas Casas Colgadas o el Museo de Arte Contemporáneo, ubicado en un antiguo convento del siglo XVII. Además, la parte antigua de la ciudad está encaramada sobre dos cañones: la hoz del río Júcar, por el norte, y la hoz del Huécar, desde el este, y a la que se asoman las Casas Colgadas. Pasear por cualquiera de estas dos hoces repletas de vegetación, aguas arriba, es una delicia. Por ejemplo, se puede seguir el cañón hasta los Molinos de Papel, caserío del siglo XVII. El recorrido es de unos 20 kilómetros ida y vuelta desde la ciudad. Si buscas emociones fuertes y te apetece observar la espectacularidad del paisaje desde las alturas, en Cuenca tienes una de las tirolinas dobles urbanas más largas de Europa. En verano incluso se programan saltos especiales nocturnos, ¿imaginas la experiencia de ‘sobrevolar’ la ciudad con la luna de fondo?
De Barcelona al monasterio mágico de Montserrat
Muy próxima a Barcelona, a apenas una hora de plácido viaje en tren de cercanías, se encuentra Montserrat, sierra sagrada para los catalanes cuyo perfil inconfundible de “montaña serrada” tiene forma de corona. Para escalar a su grandioso Monasterio puedes elegir entre dos vehículos tan peculiares como sostenibles. Si te bajas en la parada Montserrat-Aeri, podrás tomar allí el teleférico hasta el templo. Y si en cambio quieres usar el tren cremallera, has de apearte en la siguiente estación de la línea R5, la de Monistrol de Montserrat. Una vez arriba, el paisaje es puro espectáculo: la abadía, donde se venera a la Moreneta, como se conoce a esta Virgen patrona de Cataluña, el museo o las múltiples excursiones posibles. Si estás en buena forma puedes animarte a coronar Sant Jeroni, la cumbre más alta de la sierra, a unos cinco kilómetros desde el templo. También hay dos funiculares: uno que sube al mirador de Sant Joan, con panorámicas inolvidables, y otro que baja a la Santa Cova. El billete combinado Tot Montserrat, no solo incluye todos estos medios de transporte (metro para moverte por Barcelona, ferrocarril a Montserrat, teleférico y/o tren cremallera, funiculares), sino también las entradas al monasterio y al museo e incluso comida tipo buffet.
De Bilbao a Orduña: la cascada más alta de España
Desde Bilbao, famoso, entre otras cosas, por sus deliciosos pintxos, podrás realizar una de las más increíbles excursiones de España. Se trata de la visita al Salto del Nervión, el espectacular nacimiento de este río al que puedes aproximarte con la línea C3 de Cercanías Renfe. El trayecto termina en el pueblo de Orduña, conjunto histórico-monumental en un entorno idílico coronado por la escarpadísima Sierra Salvada, donde se juntan las provincias vascas de Bizkaia y Álava y la castellana de Burgos. Puedes conocer el salto desde abajo, remontando el curso de agua por una senda desde el pueblito de Delika, accesible también a pie desde Orduña (unos 17 kilómetros ida y vuelta que no requieren mucho esfuerzo). O puedes hacerlo por arriba, de forma más exigente, unos 25 kilómetros de ruta circular ascendiendo por sierra Salvada hasta el mirador, situado en el monte Santiago (Burgos). La caída del Nervión es la cascada más alta de España, con aproximadamente 220 metros.
De Sevilla a Jaén: el mar de olivos
A diario, una línea de tren cruza media Andalucía desde la costera y milenaria Cádiz hasta la ciudad de Jaén, pasando por Sevilla y Córdoba. En la provincia de Jaén tendrás la ocasión de observar uno de los paisajes más singulares de Europa: el infinito ‘mar de olivos’ del que se obtiene el oro líquido de España, el aceite de oliva. Desde Sevilla el ferrocarril invierte unas tres horas y media, atravesando una gran variedad de ecosistemas. Por ejemplo, en Andújar, operan empresas de turismo activo que te guían por su sierra para tratar de observar en libertad a un icono de la fauna española: el lince ibérico. El recorrido final entre los olivares finaliza en Jaén capital, que cuenta con un rico patrimonio artístico. Pronto captará tu atención el impresionante peñasco sobre el que se asientan, uno junto al otro, el Castillo de Santa Catalina y el Parador de Turismo. Anímate a ascender a pie, ya que solo hay unos 4 kilómetros de tranquila caminata desde el centro urbano. ¡Te impresionará la vista de águila de la ciudad y del ‘mar’ verdoso de sus olivares!



